"El seƱor de las mentiras y otros relatos": cine y escritura
- Lucyla Valenzuela
- 24 jun 2024
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 13 abr 2025
Un fragmento del libro epistolar āDe profundisā, de Oscar Wilde, nos acerca al Ć”nimo de āEl seƱor de las mentiras & otros relatosā, primer libro del escritor Javier Ignacio Lux.
En arte, la verdad consiste en la correspondencia que un objeto mantiene consigo mismo; en que lo externo es expresión de lo interno, el alma en carne, y en que al cuerpo anima el soplo del espĆritu; por eso no hay verdad comparable a la del dolor. Por momentos, el dolor me parece ser la Ćŗnica verdad y las demĆ”s fantasĆas visuales o de la voluntad. El universo estĆ” hecho con dolor, y sin dolor no puede ocurrir ni el nacimiento de un niƱo ni el de una estrella.
El dolor es una de las temĆ”ticas abordadas a travĆ©s de āEl seƱor de las mentiras & otros relatosā, pero de una manera que no es ajena, pues todas y todos lo hemos apreciado o experimentado. El dolor o la violencia se expresa de una manera ācinĆ©ticaā o ācinematogrĆ”ficaā en los 12 relatos que componen el libro, y si no creo que sea azaroso llegar a convertirse en escritor, tampoco creo que sea azarosa la relación que mantiene Javier con el cine, y que se expresa en sus textos. Las impresiones que nos deja, el ruido y una que otra sensación familiar al momento de escuchar o leer textos estĆ”n cargados de una sinceridad cinematogrĆ”fica.

En el relato que le da nombre al libro se describe la siguiente escena:
El bosque se abrió ante su presencia: observó a todos esos cientos de Ć”rboles que bailaban al unĆsono como siguiendo el compĆ”s del viento. Le pareció milagroso, tanto asĆ que, por un segundo, quiso llorar; pero las lĆ”grimas no cayeron, pues sus ojos estaban tan cerrados como el puƱo de un niƱo enfadado consigo mismo. No tardó en dejar atrĆ”s el bosque y todas las maravillas que habĆa en Ć©l [...] Las hojas fueron, paulatinamente, transformĆ”ndose en piedrecillas, y los Ć”rboles, ya lejanos y desconocidos, dieron paso a un panorama (por llamarlo de alguna manera) le pareció gris e impĆ”vido. Se preguntó si acaso la gente lo veĆa de la misma forma; pero, al no hallar respuesta alguna lo olvidó. O se obligó a hacerlo.
Esta caracterĆstica cinĆ©tica moviliza los motivos, las relaciones y los argumentos, de manera que el Ć”nimo de los relatos, cargados de rabia, belleza, crueldad y timidez inunden al texto, lo agita y nos agita, nos mueve junto a Ć©l. āMover un relatoā, hacer sentir a los y las lectoras que no estĆ”n solo frente a un conjunto de acciones y palabras, metĆ”foras o imĆ”genes, si no que frente a una corriente, a un flujo; lo cual no es menor, creo desde hace un tiempo que es necesario cinematizar la literatura. No quiero que se confunda con adaptar la literatura al cine, sino que servirse del alma del cine, del teatro al momento de escribir literatura. Movilizar los motivos, las relaciones y argumentos que construyen la ficción y sacarla del espacio estĆ”tico, pulido o demasiado invariable, seco por decirlo de alguna manera. Por eso hablo de la inundación en āEl seƱor de las mentiras & otros relatosā, porque la āacciónā vamos a decir no siempre se encuentra fuera, muchas veces se encuentra en las relaciones de familia, de amistad y las tensiones que rodean este conjunto de vĆnculos.
Este libro tiene como parte fundamental esta caracterĆstica cinĆ©tica o cinematogrĆ”fica que es permitida por la tensión o mĆ”s bien el desequilibrio que viene en camino, y que al menos en mi caso, se me hace profundamente familiar. No creo que sea menor el hecho de que el libro podrĆa ser de interĆ©s para maniacos, maniacas, o fumadoras compulsivas, tal como seƱala el autor. Ese es mi caso, o ha sido mi caso. En el cuentoā¦hablar de los cuentos. EstĆ” escrito para quienes saben que la realidad es perturbadora, y si bien son ficción, transmiten tambiĆ©n que la manera en que se narran las historias no estĆ”n tan lejos de al menos, una ficción demasiado verosĆmil.
